Paneles acústicos en el techo: ¿pegados o colgados?

Paneles acústicos ondulados blancos, verdes y azul marino colgados del techo del restaurante Boccatti, proyecto de Maieroffice

Cada vez vemos más locales con paneles acústicos pegados directamente al techo. Se colocan rápido, quedan limpios el primer día y el ruido baja. Hasta aquí, todo bien.

El problema llega al cabo de unos meses. Un panel pegado no se puede quitar sin estropearlo, y eso significa que no se puede limpiar a fondo. En una oficina es un inconveniente. En un bar o un restaurante, donde se manipulan alimentos, es un problema de higiene. Por eso, en Maier Office no lo recomendamos.

Por qué un panel acústico acumula suciedad

Un panel acústico absorbe el sonido porque es poroso. El sonido entra en el material y pierde energía, en lugar de rebotar contra las paredes y el techo. Cuanto más abierto es el material, mejor trabaja.

Esa misma porosidad hace que el panel capte todo lo que hay en el aire: polvo, partículas de grasa, humo y humedad. No se queda en la superficie, sino que entra. Con un trapo no basta. Y al techo es donde va a parar el aire caliente, que es el que lleva más suciedad en suspensión.

El caso de los bares y restaurantes

Un restaurante es justamente el lugar donde más falta hace la acústica: mucha gente, superficies duras y conversaciones a todo volumen. Pero también es donde el aire va más cargado, con el vapor y la grasa de la cocina, el humo de planchas y freidoras y el movimiento constante de gente.

Todo eso acaba depositándose en el techo. Un panel pegado lo va acumulando año tras año. Primero cambia de color, después huele y, al final, hay que tirarlo y volver a pagar la instalación. Y mientras tanto, tienes un material sucio justo encima de las mesas donde se come.

Paneles colgados: se descuelgan, se limpian y se vuelven a colgar

Los paneles que instalamos nosotros van colgados del techo con cables. Cuando hace falta, los descolgamos sin tocar el techo ni hacer obras, los llevamos a nuestras instalaciones, los limpiamos y desinfectamos a fondo y los volvemos a colgar en el local como si fueran nuevos.

Paneles acústicos fonoabsorbentes colgados con cables del techo de un restaurante, con cámara de aire por encima

Así el cliente no tiene que comprar paneles nuevos cada pocos años. Mantiene la acústica, mantiene la imagen del local y cumple con la higiene que se le exige a un espacio donde se sirve comida. Y si un día cambia la distribución, los paneles se pueden reubicar.

Además, suenan mejor

Un panel pegado solo trabaja por una cara. Un panel colgado deja aire por encima y por debajo, y el sonido le llega por las dos caras. Esa cámara de aire ayuda a absorber mejor las frecuencias más graves, las que hacen que una sala llena parezca un murmullo continuo. También permite poner más paneles sobre la barra o la zona más ruidosa, y el techo queda intacto, sin colas ni restos.

Comedor de restaurante con un gran panel fonoabsorbente suspendido sobre las mesas

Cómo trabajamos

Trabajamos con Caimi, fabricante italiano especializado en paneles acústicos de diseño. Con ellos podemos elegir formas, medidas y colores que encajen con el estilo del local, no solo con el ruido que hay que reducir. Venimos al local, miramos dónde se genera el ruido y te proponemos cuántos paneles hacen falta y dónde colgarlos. Después los instalamos y, cuando toca, nos encargamos de la limpieza.

¿Tienes un bar o un restaurante donde cuesta mantener una conversación? Llámanos al 938 441 720 o escríbenos y pasamos a ver el local.